Saturday, September 29, 2007

ESPEJITO ESPEJITO...

A quién no le pasa?

Llegar del trabajo, soltar los zapatos 5 libras más pesados que en la mañana. Ir directo al refri a presenciar la mutación de la lechuga antes verde y ahora igual a un balón de playa desinflado, el queso con un adorno amarillo que ayer no tenía y el jugo con un sedimento extraño y radioactivo.

Mirar con desconsuelo el paisaje desértico sobre la cama. Prender la TV para hacerle ruido al silencio. Recoger un par de calcetines que aguantan otra postura y tomar la imposible decisión de si me siento a leer algo aburrido o me aburro un poco más si no lo hago.

Pensar depronto: ¿A quién llamo? Y de inmediato descartar la insoportable retahíla de cómo estoy, qué no he hecho, qué no me ha pasado, qué debería sucederme y de regreso por la línea oír al interlocutor, en el recuento de sus triviales catástrofes, iguales a las mías, idénticas a las de ayer, a las del año pasado. Tirarse en el sofá con el mismo cansancio. Meterse al baño a darle un remojón al tedio, salir y mirar todos los rincones de donde solo sale polvo, pensar en reparar el electrodoméstico que lleva 6 meses inservible, prender el PC para revisar el correo lleno de forwards estúpidos, y apagar la luz para que el vacío no se note tanto.

Acostarse a mirar el techo, a pensar en cómo diablos cambio de trabajo, de rutina, de vida, y cuál será la estrategia que finalmente resulte ganadora para sobrellevar los días repetidos, planos, en fin, tan parecidos a lo que no hubiéramos querido para nosotros.

El hombre no es un animal de costumbres como dicen por ahí, más bien la costumbre es un animal ordinario convertido en hombre, inevitable y predecible. Por qué no habrá temporadas migratorias, en las que emprendiéramos un viaje a tierras mas amables. En la evolución perdimos lo mejor de los pájaros y de los peces, y solo nos quedó la temible costumbre de revolotear como insectos alrededor de la falsa luminosidad de una bombilla, encerrados en una jaula con paredes, con la nariz pegada al árbol creyendo ver el bosque, viviendo una mentira virtual en la pantalla de un ordenador.

Señores…les presento al Homo Sapiens moderno, el orgullo de Dios, el salvador del planeta. Les presento a Marta, a la mujer valiente que lo ha logrado todo, en fin, a cualquiera que se mire hoy en este mentiroso espejo.

10 comments:

dicky said...

Debe ser otoño, ¿no?

Cambiando de tema: mi recomendación de hoy es que leamos a Marta Sepulveda:

El buen blogger

Te mando un abrazo mientras esta mañana parece la noche más cerrada y gotas de lluvia gruesas como sandías golpean mi ventana...

Verónica Curutchet said...

Marta, a ver si le encontramos la vuelta al aburrimiento, a la rutina, a ver si recuperamos algo de los pájaros y los peces.

Muy muy bueno el post.

Busca bien en el correo, a veces hay algunos forwards que resultan interesantes y apoyo lo dicho por dicky:

HAY QUE LEER A MARTA

Temujin said...

"la costumbre es un animal ordinario convertido en hombre" me parece muy cierto. Cuando algo se hace ordinario es tiempo de cambiar, de encontrarle un nuevo ángulo, una visión diferente, de mirarlo con otros ojos, o quiza de verlo con los ojos de ayer.

Mario Gallo said...

En la medida que el Hombre intente hacer de la Felicidad un Absoluto, pagará una y mil veces semejante pecado cometido.

Abrazón desde Terra Australis donde los espejismos son más creíbles

Anonymous said...

www.myspace.com/efraimmedinareyes

Bs

Anonymous said...

Querida Hermanita:Acaso el hombre fue puesto en esta tierra solo para nacer ,procrear y morir? mira tu figura,la ropa que llevas es ganancia,y no hablemos de todos los mortales que te queremos."Las flores esperan que aparezcas para empezar a perfumar"un beso de tu hermanito Peruguayo...

Amor said...

sinceramente creo que la solución está en hacer lo que de verdad te apetezca, y prescindir de obligaciones teóricas que al final se convierten en cargas absurdas

nada como sentirse vivo, lo demás no cuenta

:-)

Gustavo H. Arrieta L. said...

es cierto.. uno se enfrenta a esas cotidianeidades que terminan pareciendo "deja vu" (perdón por las tildes francesas)y a uno le queda un dejo de inmortalidad que sólo un cangrejo se lo creería..

Patricia said...

Totalmente identificada, sin querer opacar tu genialidad para experesarte, podría haber escrito algo similar de mi vida, pero intento "DAR UNA VUELTA DE ROSCA" cada tanto, porque ODIO LA RUTINA, mis características de geminiana me lo exigen, aunque no siempre me resultan bien mis cambios, sigo participando! cariños desde Paraná, Entre Ríos, Argentina

Maito said...

Hola Martica. Realmente, hacia dias que no te leia, pero igual me alegra volver a hacerlo.

Te deseo otro feliz año (Aunque ya pasó casi un 7%) je,je,je

Mauricio Malavet Lugo.