Thursday, January 31, 2008

POR EL REVES SOMOS DE MENTIRA



Todos a los que de alguna manera el arte les hala de las orejas y los sienta a escribir, a pintar, componer, construir o a lo que sea, les preocupa un tema: LA VERDAD. Y aunque la verdad sea una colcha de retazos, cada artista le aporta al mundo su visión personal de la parte que le toca en ésta película que es la vida. Por eso está claro que un artista es un mirón profesional.

A la fotógrafa gringa nacida en Boston en 1965 Elena Dorfman, su voyerismo le ha llevado a enseñarnos una parte de esa verdad humana a veces extraña e increíble. Durante años fotografió la obsesión de una mujer que vivía su propia muerte: En diferentes lugares de la ciudad, en los suburbios, de distintos modos, siempre muerta y vuelta a morir en cada toma. Luego descubrió mujeres que vivían como hombres, pero sin cirugía, rompiendo códigos sociales y culturales, en un afán por reivindicar un poder, una fuerza y una posición masculina para si mismas, que la sorda naturaleza no les concedió, a pesar de que por dentro eran más hombres que los hombres.

Sus dos últimos trabajos han descubierto a través de las imágenes, el fetichismo y el cambio de papeles como forma de vida. "No estoy segura de que esto sea el lado oscuro del ser humano, pero me permite seguir explorando comunidades de gente que querrían vivir de forma contraria a las reglas de la sociedad tradicional y explorar lo que significa vivir siendo el otro", explica la fotógrafa, habitual en exposiciones del San Francisco Museum of Modern Art y galerías de Nueva York o Chicago.

En su polémica serie "Still lovers" (de la cual son las imágenes que ven arriba), fotografió hombres y mujeres reales que conviven, duermen, ven TV, e incluso establecen relaciones sentimentales con muñecas hiperrealistas de tamaño natural. Es la visión del hombre o la mujer modernos, que añoran una relación armónica, pacífica y feliz, y descubren en estos juguetes un compañero ideal que no piensa, no habla, no pide nada a cambio, no discute nuestros puntos de vista y simplemente hace lo que mejor sabe y lo único que su usuario necesita: Estár ahí siempre.

En "Fandomania", cuyas imágenes se exhiben hasta el 23 de febrero en la galería Cámara Oscura de Madrid, Dorfman se adentra en el mundo de los cosplayers (de costume: disfraz y play: juego), una tribu urbana derivada del Japón setentero, que se disfraza como los héroes de cómics manga y anime.

"Me enteré del mundo de los cosplayers a través de un amigo de la comunidad de las muñecas. Ambos grupos comparten el amor por Japón y la cultura pop japonesa, que es donde se originó todo. California tiene unos lazos muy fuertes con Asia, así que fue fácil encontrar convenciones de cosplay. Cuando acudí a la primera concentración, me sentí inmediatamente atraída por ese teatro del absurdo, el ambiente carnavalesco y la absoluta libertad de expresión que exhibían sus personajes", describe Dorfman.

Ante su objetivo han desfilado lolitas góticas, sombrereros locos, princesas, elfos, hadas..., chicos que se disfrazan de colegialas y mujeres que adoptan posturas dominantes en un festivo intercambio de papeles, siguiendo series de animación. La fotógrafa decidió retratarlos fuera de contexto, sobre fondo negro y bajo una cierta luz de irrealidad que los desnudaba como personas. "Mis retratos de cosplayers nunca tuvieron la intención de documentar las actitudes que defendían o quiénes eran como personaje. Mi idea era descubrir a la persona real debajo del disfraz y trabajar con esas dos personalidades".

Muchos de los protagonistas de "Fandomanía" no miran directamente a la cámara, sino que se ausentan en su propio mundo mientras son fotografiados o se comportan como lo haría su papel. Algunos, como Amarant Coral o la Princesa Garnet (extraídos de Final Fantasy) interpretaban todavía su personaje, combativo o lánguido, ante la fotógrafa, que en todo momento quiso resaltar el esfuerzo (los disfraces suelen ser hechos a mano por el propio cosplayer) que implica esta tribu. "Para mí, la belleza de sus disfraces y el fervor de su autoexploración a través de su personaje elegido era poética. Situarlos bajo una caja de luz, sobreexponiendo su belleza y su trastorno de personalidad, era una forma de hacer un homenaje a su particular forma de vida", afirma la fotógrafa.

A veces este blog se me antoja como un atrio sin iglesia, desde donde unos cuantos lanzamos al aire consignas olorosas a naftalina, o una pequeña parcela desértica donde sembramos nuestros desesperados gritos de auxilio. El arte no deja de señalar en cualquier parte del planeta, lo poco que queda de los hombres de carne y hueso y su proceso evolutivo que ya no tiene que ver con las células, ni con la materia, sino con un clon prefabricado por nosotros mismos para funcionar en nombre nuestro.

Hoy en día la felicidad es de plástico. Qué piensan ustedes?

Thursday, January 24, 2008

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS

Señor presidente Chávez

En nombre de la gente de Colombia, no del gobierno ni de ninguna entidad gubernamental, quisiéramos darle las mas sinceras gracias por sus oficios como mediador en la liberación de las dos secuestradas Clara Rojas y Consuelo González.
Son de todos muy conocidas, por sus recientes acciones y declaraciones, las grandes razones humanitarias que le han motivado a ser el gran intermediario en el conflicto que vive nuestra bella Colombia desde hace tantos años. Por eso, estamos todos seguros que usted, Presidente Chávez, es capaz de lograr la liberación de los restantes 698 secuestrados por las FARC.

A cambio de eso, Presidente Chávez, y a nombre de la gran mayoría de Colombianos, le extiendo una mano con nuestros mejores deseos para usted y una lista de regalos.

Le damos las FARC y al ELN, todas para usted. No nos las merecemos, nuestro egoísmo hace que rechacemos a estas personas tan humanitarias, llévenselas usted y disfrútenlas.
Le damos toda la droga que esta en los territorios donde se esconden las FARC, haga lo que le plazca con ella. Regálensela a los jóvenes europeos que constantemente hacen colectas para ayudar a las guerrillas, creo que se lo merecen.
Le damos todas las minas quiebra patas que han puesto las FARC en nuestra tierra, le damos los burros-bombas, le damos los cilindros explosivos con lo que se han destruido humildes pueblos.
Le damos a todos los que odian a Colombia, le damos a Piedad Córdoba, úsela a su antojo, desfrútela.
Le damos a todos los violentos, los delincuentes, los políticos corruptos.
Le damos el gobierno de transición que Piedad Córdoba le prometió a Simón Trinidad.
Le damos a Simón Trinidad, cuando cumpla su condena en los Estados Unidos, se lo puede llevar también.
Le damos el terrorismo que asola nuestra nación, cójaselo para usted. Cuando ya lo tenga, llámelo como quiera "beligerancia", "humanismo", "altruismo", "proyecto Bolivariano".
Le damos a los paramilitares, triste consecuencia de las acciones "humanitarias" de las guerrillas.
Le damos nuestras lagrimas, nuestros miedos, nuestros temores, nuestras pesadillas, nuestro dolor, nuestros más funestos recuerdos.
Le damos todo eso, presidente, si disfrútelo y compártalo con todos los que lo aplauden, con todos los que alientan su proyecto Bolivariano.

Por favor, no lo devuelva, es todo suyo. Se lo damos de todo corazón.

Respetuosamente,
Un colombiano más.

Monday, January 21, 2008

QUE PAPELAZO

Este italiano nacido en Venecia y que por lo mismo, o sea por italiano y por veneciano adora el drama, la comedia y los disfraces, hace furor en Europa y Japón con su show transformista.

Ennio cuenta que todo comenzó a partir de un sueño, en que Marilyn Monroe dibujada en un papel flotaba en el aire y se posaba sobre él. Esta imagen, su pasión por el comic, Walt Disney y todo lo lúdico, lo llevaron a inventar un universo de papel vivo en el que recrea uno tras otro, artistas famosos en un performance que incluye más de doscientas estrellas interpretadas sobre el escenario una tras otra, dando la sensación de secuencia fílmica, de tira cómica, en que por arte de su magia se presentan ante el publico con un toque de humor impecable y asombrosamente simple.

Desde 1990 en que por primera vez mostró su trabajo al público en el festival de Edimburgo no ha parado de viajar, ni de inventar disfraces, caracterizaciones y personajes. A punta de papel que se dobla y se desdobla, construye un espectáculo con una estética tragicómica llena de gracia e ingenio.

Ya quisiera yo saber cuales fueron los comentarios de sus primeros espectadores: Su familia y amigos. Nada mas por un momento pónganse en esos zapatos mis queridos lectores: Un buen día tu papá te apaga el TV y te dice: “Mija, quiero mostrarle como es que me voy a ganar la vida de ahora en adelante” y tu, pones pausa en tu juego de video y lo observas incrédula cuando vez cantar a la gioconda, cuando se contorsiona y a grito pelao revolotea por la sala en un baile extraño; lo miras impotente doblarse el cuello de cartulina y convertirlo en un par de alas para el sombrero de una monja, deslizar una pechera para transformarla en el luminoso y curvilíneo vestido de noche de Gloria Gaynor y sucumbes indefensa a su loca sucesión de pelucas, gestos y un humor a veces cínico que te deja sin palabras y sin aliento.

No olviden que el arte es la capacidad de convertir lo ordinario en maravilloso, muchos de nosotros simplemente estamos más ciegos que una ameba y cuando el arte se acerca simplemente ni la olemos. Ennio Marchetto cumple con honores las condiciones para entrar y salir a su gusto por la puerta grande en el hall de la fama de los que nacieron para curarnos la ceguera. No se lo pierdan, por gente así es que uno dice: Caramba, este mundo vale la pena.
Haz click aquí para verlo:

Wednesday, October 31, 2007

UN DIA DIFICIL EN EL FRENTE

Me oyen? ...Transmito escondida, busco la forma de no ser vista ni oída porque todo esta rodeado de enemigos, ellos se han tomado el puesto y acaban con lo que se mueva. Ya no queda sino humo, sangre seca y cuerpos abatidos, pero yo no me rindo, hace mucho me oculto bajo los desechos, me limito a estirar las piernas lentamente y a asomar la cabeza de vez en cuando para ver como va la vida afuera de esta trinchera donde los días y las noches no se diferencian, porque el reloj de la guerra no respeta ni a Dios.

Claro, al principio quería salir a vengarme por los caídos, tenía ganas de abrir fuego y terminar con todo, y a veces quería acabar conmigo porque son más, muchos más que yo que estoy sola en esta pelea. O quién sabe si entre los cuerpos vencidos haya otros que también se guardan de dejarse ver, otros vivos que parezcan muertos para despistar al enemigo. No importa ellos como yo están solos, no nos sabemos, no nos tenemos de apoyo, no podemos hacernos señales mudas para ponernos de acuerdo en el ataque. No podemos abrazarnos sin conocernos, ni alegrarnos de estar vivos, porque ni siquiera tengo la certeza de quién es aliado y quién no. Esta es una guerra de todos contra todos, sin reglas, sin códigos y sin misericordias.

He recuperado el pasado para sobrevivir los días, he ido al fondo de mi memoria y me he detenido cuando era niña y no había forma de bajarme de los árboles y mis enemigos eran las hormigas, una que otra serpiente camuflada de verde entre las ramas y la dolorosa sabiduría que queda en las tripas después de comer demasiadas frutas. Recuerdo que ya en esa época sabía de la guerra, porque crecí escondida en las trincheras infantiles hechas de música, con otros sobrevivientes que me hablaban con voces de papel desde los libros, y el mundo era pequeñamente difícil.

Así que ya soy veterana en estas artes de escapar y sobrevivir, he aprendido a no creer en la inocencia de las señales que dicen que no hay problema, que puedo confiar, que el mundo ha cambiado y es mejor. A veces quisiera, pero no me lo permito porque la desconfianza me ha salvado más de una vez de los puñales por la espalda. Prefiero seguir así, y vivir para ver el otro lado de la noche, mientras me empeño en defender la única bandera que nadie se ha atrevido a quemar: La de la verdad conmigo misma, el único himno que no he olvidado, el de mi nombre, y lo entono mentalmente a pleno grito. Quizá en alguna parte existan aliados y vengan a rescatarme de estos días en que amanece oscuro, y me lleven en hombros a su base, y me pongan una medalla orgullosa por haber sobrevivido tantos años defendiendo el territorio libre y nunca conquistado de Marta, la playa salvaje y jamás ocupada de sus verdades, la geografía inalienable de sí misma.

Desde el fondo de este miedo que me consume, envío señales de humo a los que son capaces de leer el cielo. Les digo no se rindan porque yo no lo haré, no se den por desaparecidos, no se declaren perdedores en la batalla incomprensible por la vida, porque la muerte es una puerta fácil y solo la usan los cobardes.

Sunday, October 21, 2007

SI ES ASUNTO TUYO

Doce millones de habitantes de una ciudad china llamada Shenzhen cerca de Hong Kong, serán los “afortunados” portadores de una tarjeta de identificación “inteligente”, que suministrará datos exactos de su propietario: Desde dirección, teléfono, cargo que desempeña en el trabajo, antecedentes penales, historia clínica, religión, aficiones, y si se descuidan, hasta podrán contar las veces que el sujeto no llegó a tiempo a la casa porque se demoró el tren o porque andaba poniéndole los cuernos a la esposa, con quién, dónde y durante cuantos minutos.

Y adivinen de quién fue la idea?

La cosa es así: Un día de nubes grises en el cielo, los gobernantes de un enorme país llamado China, se sintieron cansados de enviar dinero y destinar tantos recursos para prevenir actos delictivos cada vez más frecuentes en las ciudades de su reino. Todo por culpa según ellos de los campesinos, que ya no quisieron quedarse a esperar los beneficios del comunismo en sus potreros, sino que se fueron a buscarlos a las ciudades, y descubrieron que la clave del juego era la palabra COMPARTIR: Compartir la pobreza, el hambre, las enfermedades, y todo lo demás que se pueda dividir y subdividir por si mismo en la carencia por supuesto, porque la abundancia no es socialista, ni capitalista, ni religiosa, ni nada.

Entonces, aparece el capitán América, y decide ponerle orden a tanto chino desparramado por todas partes y le ofrece a los honolables jefes del gobielno, un sistema basado en un software americano que, con el apoyo de 20.000 cámaras de video y un potente chip en la tarjeta de identificación -también gringos-, puede detectar hasta los pecados cometidos y por cometer de los desdichados en cuestión.

Tal como informa el New York Times, este 'software' puede identificar las caras de los viandantes, reconocer a los sospechosos fichados por la Policía y detectar comportamientos inusuales. No obstante, el control de los residentes irá más allá, de hecho, será obligatorio portar la dichosa tarjeta de identidad y su potente 'chip', según cuenta el diario.

Y como dice Gustavo Courault, fuente de esta nota, no se sabe al fin de cuentas de qué se trata este asunto, si de una forma nueva de prevenir los delitos, o de un atropello descarado contra los derechos civiles de los ciudadanos. Mejor dicho, en esta película el audio no va con el video. Es cierto que por allá sucede lo que la inmortal Celia Cruz cantaba a grito pelao “No hay cama pa´tanta gente”, pues cada año, según datos oficiales, 10 millones de chinos emigran de los campos a las ciudades y esto ha repercutido hasta convertirse en un asunto de seguridad. Pero no es posible que con esa disculpa, se viole el único derecho al que un pobre en este valle de lágrimas no puede renunciar, y cualquier gobierno del mundo está en la obligación de garantizar: El derecho a la individualidad y de paso a la intimidad.

En todo caso, la cosa no termina ahí, según el citado Times, la idea es que si la teoría de semejante solución funciona en la práctica tal como se espera, el sistema podría ser aprobado para implementarse en el resto de la nación.

Yo nada más me pregunto, ¿Quién sale ganando en este negocito ah? Y cómo es posible que suceda algo así y no digamos ni “pío”. Me acuerdo de una historia macabra que contaban en la época nazi: Un día invadieron el país vecino, pero como no era el nuestro, nadie dijo nada. Otro día se llevaron al alcalde del pueblo del sur, pero como éramos del norte no dijimos nada, después desapareció el padre de mi jefe, pero como no era mi padre, no dije nada… hoy que vinieron por mí, nadie dijo nada.

Tuesday, October 16, 2007

POR AMOR AL ARTE

Imagínense ustedes un colombiano, caleño, buena gente, decidido a irse del país porque esta vaina le quedó chica, y porque no se resignó a que fueran las circunstancias las que determinaran su ruta, sino porque quería trazar su propia carta de navegación, descubrir sus propios territorios y conquistar sus propias montañas.

El cuento es que este hombre, se llama John Jairo Palomino, director de la fundación Memoria Cultural en Miami, terco como el solito, echao pa´lante, gestor de hacha y machete, y marinero que contra viento y marea ha sostenido por puro amor al arte, una revista que ha causado las más diversas opiniones en el medio, y que publica periódicamente, con diferentes tópicos de la literatura, actividades de la fundación y entrevistas insólitas a los más reconocidos escritores del continente.

Medio brujo, porque cuando le pone el ojo a algún autor, el tipo 15 días después se gana un premio, seis meses después lo mandan con una beca a alguna parte y se convierte en el hit literario del momento. Aunque además de todo esto, es un tímido poeta, que escribe para sí mismo, y que hace poco me dejó con la boca abierta cuando leí sus poemas inconformes, que nos tiran de las orejas y nos obligan aunque no queramos a mirar de frente éste país nuestro, esta realidad latinoamericana que a veces da vergüenza.

Pues bien, con el patrocinio de la fundación Memoria Cultural comandada por John Jairo, tendremos el privilegio de recibir en Miami, uno de los autores sobresalientes de estas tierras del Señor, como es el peruano Eduardo González Viaña, autor de EL CORRIDO DE DANTE, novela premiada como la mejor del 2007 en Estados Unidos.
Este invitado se presentará en Miami, en el teatro Tower el Jueves 18 de Octubre con el auspicio del Miami Dade Comunity College y su Club de Lectura, liderado por otro querido quijote cultural José O Álvarez, y el viernes 19, auspiciado por Barnes & Noble de Coral Gables, en nuestro taller de lectura del mes de Octubre, como autor invitado.

González Viaña (Si quieren saber algo más de él, pueden leer mi blog de Julio 17: Los chamanes tambien escriben) es un hombre preocupado por la suerte de los inmigrantes, contestatario a veces, visionario otras, nos envía en sus Correos de Salem por Internet sus cartas, sus notas y sus denuncias para que los que no nos hayamos despertado, abramos los ojos y nos demos cuenta de la realidad tan difícil que es ser inmigrante y sus consecuencias buenas y malas, dolorosas y felices, complicadas y contradictorias.

Esta pequeña nota después de tantos días de silencio obligatorio, es simplemente para darle la bienvenida a nuestro invitado, para decirle que las puertas de Miami están abiertas para él, y que gracias a Memoria Cultural, podremos recibirlo y expresarle muestro respeto y admiración por su trabajo. Y para ofrecerle a Palomino un agradecimiento comunitario, por esta oportunidad y las que sé que se fabricará con esa baraja de ases que tiene bajo la manga, por abrir ese espacio tan necesario en Miami a nuevas propuestas de Latinos que nos hacen sentir orgullosos de lo que somos y de lo que intentamos fuera de la patria.

A los que me leen, les pido que los acompañen, que no los dejen solos en sus esfuerzos por conquistar espacios para construir una ruta mas ancha en el único camino que redime al hombre frente al animal: El arte.

Saturday, September 29, 2007

ESPEJITO ESPEJITO...

A quién no le pasa?

Llegar del trabajo, soltar los zapatos 5 libras más pesados que en la mañana. Ir directo al refri a presenciar la mutación de la lechuga antes verde y ahora igual a un balón de playa desinflado, el queso con un adorno amarillo que ayer no tenía y el jugo con un sedimento extraño y radioactivo.

Mirar con desconsuelo el paisaje desértico sobre la cama. Prender la TV para hacerle ruido al silencio. Recoger un par de calcetines que aguantan otra postura y tomar la imposible decisión de si me siento a leer algo aburrido o me aburro un poco más si no lo hago.

Pensar depronto: ¿A quién llamo? Y de inmediato descartar la insoportable retahíla de cómo estoy, qué no he hecho, qué no me ha pasado, qué debería sucederme y de regreso por la línea oír al interlocutor, en el recuento de sus triviales catástrofes, iguales a las mías, idénticas a las de ayer, a las del año pasado. Tirarse en el sofá con el mismo cansancio. Meterse al baño a darle un remojón al tedio, salir y mirar todos los rincones de donde solo sale polvo, pensar en reparar el electrodoméstico que lleva 6 meses inservible, prender el PC para revisar el correo lleno de forwards estúpidos, y apagar la luz para que el vacío no se note tanto.

Acostarse a mirar el techo, a pensar en cómo diablos cambio de trabajo, de rutina, de vida, y cuál será la estrategia que finalmente resulte ganadora para sobrellevar los días repetidos, planos, en fin, tan parecidos a lo que no hubiéramos querido para nosotros.

El hombre no es un animal de costumbres como dicen por ahí, más bien la costumbre es un animal ordinario convertido en hombre, inevitable y predecible. Por qué no habrá temporadas migratorias, en las que emprendiéramos un viaje a tierras mas amables. En la evolución perdimos lo mejor de los pájaros y de los peces, y solo nos quedó la temible costumbre de revolotear como insectos alrededor de la falsa luminosidad de una bombilla, encerrados en una jaula con paredes, con la nariz pegada al árbol creyendo ver el bosque, viviendo una mentira virtual en la pantalla de un ordenador.

Señores…les presento al Homo Sapiens moderno, el orgullo de Dios, el salvador del planeta. Les presento a Marta, a la mujer valiente que lo ha logrado todo, en fin, a cualquiera que se mire hoy en este mentiroso espejo.

Sunday, September 23, 2007

MUERE MARCEL MARCEAU, EL GENIO DEL SILENCIO

Por: Pilar Marrero
El mundo amaneció ayer extrañando el silencio. El silencio particular del gran mimo francés Marcel Marceau, que falleció el sábado a los 84 años de edad.

Sin duda, más de un joven preguntará: ¿quien era? Para las nuevas generaciones, acostumbradas a los efectos especiales computarizados y al ruido constante de los IPods, los video juegos y los teléfonos parlantes, el que un hombre se ganara la vida y recibiera honores por desempeñar el viejo arte de la mímica, debe sonar algo extraño.

Marceau hacía gala del silencio, y con él se hacía entender perfectamente. Decía que nada podía crearse sin la ausencia de ruido.

El mimo francés, que se inspiró de niño en Charles Chaplin y Buster Keaton, los grandes del cine mudo creaba, a diferencia de estos, todo un mundo de la nada. Siempre actuó sobre un escenario negro y vacío. No decía una palabra: sólo con su cuerpo que hasta en la vejez conservaba su agilidad y fuerza, presentaba personajes y situaciones. Arrancaba lágrimas o risas. Hacía pensar.

En persona era hablador, gentil y simpático. Escribo de él porque hace 5 años, en un camerino del teatro Geffen de Westwood, lo entrevisté para La Opinión, y el recuerdo que tengo es tan bonito, que la única foto que despliego en la sala de mi casa con alguien a quien haya entrevistado durante mis 20 años de periodista, es mi foto al lado de Marcel Marceau.

Fuera del escenario le encantaba hablar. Lo hacía en un inglés perfecto con un leve acento francés. Mientras lo hacía, estaba siempre en movimiento: se sacaba el reloj de pulsera y jugueteaba nerviosamente, con las mismas manos ágiles que después usaba sobre el escenario para representar aves y leones, amor, compasión y tristeza.

Recorrió 85 países, y a sus 79 años, cuando vino de gira por última vez a los Estados Unidos (hace 5), aún hacía cientos de shows al año. En el Geffen tuvo que extender una semana a sus quince días de contrato y en Nueva York o San Francisco, sus presentaciones se extendían a cinco o seis semanas seguidas.

Una de sus pantomimas más famosas, y que nunca faltaba en su show, era una titulada Juventud, madurez, vejez y muerte en la que, en menos de cinco minutos, Marceau representaba con gestos y movimiento, todas las etapas de la vida del ser humano, desde su nacimiento hasta su vejez.

Decía el gran mimo, que además era pintor y tenía una compañía de teatro, una escuela de pantomima en Paris y una fundación en Nueva York para promover ese arte, que su objetivo en la vida era dejar un legado: “Que mi arte viva más allá de Marcel Marceau”.

El objetivo, sin duda, está cumplido. Pero hoy, el mundo entero extraña el silencio, y la magia que de él producía, el gran mimo Marcel Marceau.