Wednesday, May 26, 2010

ME ALQUILO PARA PERDER


Me saludó con una mirada redonda, de esas que parecen verlo todo sin llegar a fijarse en algo en particular y me pidió permiso para ocupar el asiento contiguo en el vuelo 391 de Mexicana con destino Bogotá.
Ese ambiente definitivo y fiestero que se apodera mi en navidad, me hizo recoger las piernas y decirle con una sonrisa más grande de lo usual
-Claro, pase por favor.
Iba yo para mi país, dichosa de tener la fortuna de viajar para esas fechas y también de pasar aunque fuera una noche de ida y otra a mi regreso en el DF mexicano, que no visitaba desde tiempos inmemoriales.

-Me llamo Sammy, mucho gusto. -Dijo tendiéndome una mano franca y directa, soy hondureño, pero desde los 4 años mis padres me trajeron a USA a vivir. Y usted, vive acá en Miami?
-Marta, colombiana, hace unos años voy y vengo de mi país a Miami -dije estrechando su mano- pero en este momento ya me siento establecida en esta ciudad que adoro. La conoce usted?
-No, mi sede ahora es Boston, allí trabajo para una compañía japonesa muy reconocida en el campo de las comunicaciones.
-Y que haces? Me refiero a tu profesión.
-Ahhh. Bueno, –dos hoyitos simpáticos se dibujaron en sus mejillas cansadas- soy ingeniero y la verdad hago de todo para ellos – me dijo señalando un par de orientales con cara de pocos amigos dos puestos más adelante-. Pero básicamente les organizo los negocios con los países latinos por lo que hablo mejor español que ellos. Usted no se imagina la capacidad de trabajo de los japoneses, no descansan, no duermen, no piensan en otra cosa más que en el trabajo. Y me llevan por todo el mundo a un paso que cada día creo que no voy a soportar. Ahora mismo vengo de Japón y voy para Mexico a trabajar sin derecho a un domingo, a un descanso, nada.

Pero sabe? -acercándose a mi oído me dijo en tono de secreto- mi veradadera profesión es otra.
-De veras? Y cuál es?
Mirando hacia lado y lado para asegurarse de que nadie escuchaba me dice:
-Me alquilo para perder. Y con su cara asentía como quien dice Si señora…aunque usted no lo crea.
-Cómo? – De inmediato recordé el famoso cuento de Gabriel García Márquez, "Me alquilo para soñar" en donde narra la increible habilidad de Frau Frida quien se ofrecía, para soñar los sueños de las familias pudientes que la contrataran. Por alguna razón tambien tuve claro que Sammy ni siquiera tenía idea de la existencia de aquella historia.
-Si. -Prosiguió- Yo de vez en cuando me alquilo para perder. Me contratan en las peleas grandes de lucha libre en varias ciudades y en secreto se pacta para que yo pierda en determinado round. Todo para darle ranking al retador y hacerle hoja de vida.

-Y porqué haces eso? –pregunté asombrada.
-Bueno, alguien tiene que hacerlo no? Y a mi me da gusto saber que de alguna forma colaboro con la carrera profesional de esos talentos jóvenes. No es tan malo. Me pagan 1.200 dólares por pelea. Lo hago cuatro o cinco veces al año, es como un part-time jeje.
-Y no te lastiman? Claro yo se que muchas de esas peleas parecen rudas pero son más show que cualquier otra cosa.
-No crea, en el nivel profesional y cuando se pelea por un título, los chicos se lo toman muy en serio. Yo tengo 28 pero ellos apenas 21 o un poco más. Son muy fuertes y entrenan todos los días, yo no puedo hacerlo como quisiera. Algunas veces me dejan adolorido, lleno de moretones y con alguna costilla rota. Por eso cuando me tienen contra el piso y veo la gente entusiasmada que grita “mátelo, mátelo…yo les sonrío, como si les dijera no se preocupen, que su muchacho va a ganar. Y me gusta como me siento. Yo le pregunté algunas cosas más al respecto y él con entusiasmo me explicó detalles de las peleas, las reglas inauditas de un deporte que se trata de acabar con el adversario lo más rápido posible. Luego se recostó en la ventanilla y pareció quedarse dormido.

Yo también dormité con su historia en la cabeza. A lo lejos el aviso de la tripulación nos advertía del aterrizaje en el DF; como un resorte me incorporé para tratar de admirar por encima de mi compañero la extraordinaria panorámica de esa preciosa ciudad. El DF de noche es una galaxia interminable y misteriosa. Es una oscuridad sobrecogedora y una luminosidad de obnubila. Me dejé llevar por la inexplicable emoción que me embarga siempre que toco suelo mexicano. Bajé feliz del avión dispuesta a hacer sin remilgos la enorme fila de inmigración.

Ya cerca de la ventanilla de documentación, volví a ver a Sammy con una chamarra de esas con las que se hace ejercicio. Traía puesta la capucha, los japoneses lo escoltaban cuerpo a cuerpo en la fila por entre todos los viajeros. Me miró con sus ojos inyectados de cansancio y con dos dedos en alto me dijo adiós. Casi puedo jurar que lo vi en ese instante subir al ring a luchar como se lucha por la vida y en mi ingenuidad optimista recé a la virgencita de Guadalupe, para que por primera vez se hubiera alquilado para ganar.

Thursday, May 13, 2010

NO ES UN RIO....ES UNA MADRE.



A finales de los noventas, tuve el privilegio de conocer una de mis artistas favoritas. La colombiana Delcy Morelos, ganadora de casi todos los certámenes de Arte a nivel nacional de 1.994 a 1.997. Esta mujer más maga que cualquier otra cosa, nos invitó a mi compañero de entonces y a mí, a visitarla en su casa-taller de “La Perseverancia”; un barrio entre macabro y pintoresco, donde artistas de todos los pelambres, desde los más reconocidos hasta los que nunca vieron la luz fuera de sus oscuros refugios, convivían sin distinción de categorías ni estratos sociales.

Yo tenía un enorme deseo de conocerla, porque su trabajo más reciente me había dejado un hoyo en el corazón. Había quedado muda frente a su versión magistral de lo que es la maternidad. Ganadora indiscutible del Salón de Arte Joven de 1.994, con una gigantesca e impecable muestra en acrílico titulada: “NO ES UN RIO, ES UNA MADRE”. Una franja de rojo absoluto que partía el horizonte visual de paredes blanquísimas, en un río sangriento que cruzaba el espacio, con su repetición explosiva y dolorosamente interminable. Al estar allí de pié frente a este trabajo, tuve la certeza de que nada visto por mis ojos anteriormente, alcanzaba a describir siquiera de lejos, lo que una mujer experimenta desde que se convierte en madre.

Ser madre es eso, un rió de emociones encontradas. Una perplejidad continua por el milagro de la vida y por la amenaza de la muerte, ya que ambas rondan el corazón de cualquier madre, que ruega a Dios para que a su crío no le pase nada; en contraposición irónica con un hijo que crece a pasos de gigante, rogando a los santos todos los días para que le pase todo, porque lo único que tiene en mente, es devorarse el mundo de un solo bocado, sin medir ni pesar riesgos.

Ser madre es conocer de memoria los desperfectos del techo, aprendidos en el insomnio de las noches en que el hijo no llega, pero si alguien la sorprende pensativa, "aquí no pasa nada". Es un puñal que atraviesa su corazón el día que algo le pasa por insignificante que sea, es convertirse en clarividente, enfermera, profesora, sicóloga, mártir y guerrera invencible de un día para otro.
Ser madre es esa parte de nosotras que siempre nos impresiona porque transgrede todos los valores, supera todos los límites, perdona todos los pecados, olvida todas las ofensas y le encuentra justificación a todas las embarradas cometidas por su hijo sin importar el tamaño de sus desaciertos.

Un hijo le rompe todos los metros, le saca todas las lágrimas, le siembra una sonrisa eterna, cada vez que recuerda ese día en que su inocencia le conmovió y vuelve a sentir exactamente la misma ternura que cuando sucedió. Es un volcán de orgullosa lava que brota de adentro cuando hace algo extraordinario.
Un hijo nos saca lo mejor que somos, nos enseña lo que no sabíamos que éramos hasta que él necesitó que lo fuéramos. Un hijo es una estrella que nos marca una ruta que seguimos sin titubear hasta el último día de nuestras vidas, y finalmente, y esto lo aprendí hace poco, un hijo vence la muerte cuando una madre es capaz de vivir más allá de los días que le tocan solo porque su hijo se lo pide.

Aquella lejana tarde con Delcy en su pequeña habitación, después de hablar de astrología, de su colección de piedras recogidas en todos los ríos, supe la razón de la contundencia de su trabajo y el secreto certero de sus conclusiones, cuando al preguntarle ¿Cómo hacía para alcanzar semejantes imágenes, capaces de conmover hasta el escalofrío a los observadores?, ella sin decirme una sola palabra, me señaló un letrero entronizado en lo más alto de su mesa de trabajo...SOLO LA VERDAD.

Y si, cuando buscamos la verdad encontramos el asombro, el milagro, la poderosa esencia de lo que somos. Una madre es un río eterno que estalla en el corazón de la mujer, desde el día en que sabe que espera un ángel que le va a cambiar la vida. Un ser que le garantiza que tendrá que correr tras él para intentar alcanzarlo, entenderlo, comprender su idioma, su lenguaje y su mundo interior indescifrable para otros.

Una mujer se vuelve Dios al dar a luz: Lo puede todo, es capaz de superarlo todo; resistir y transformar todo en amor, refinado en el más puro crisol que es su sangre.
Por eso no olvido en una fecha como esta, esa obra de Delcy Morelos y su verdad de a puño: “NO ES UN RIO, ES UNA MADRE”.

Feliz día de la madre a todos los ríos del mundo.

Saturday, May 1, 2010

AL TIGRE LO CAMBIARON DE JAULA


Hace cinco años, para un veinte de Julio en el Tamiami Park en plena celebración de la Independencia colombiana, tuve la extraña oportunidad de conversar largo y tendido con el Ex General Noriega prisionero en una cárcel de Miami.
Lo primero que se preguntarán es cómo fue posible?
Simple amigos. La tecnología es como Dios... lo puede todo.

Nos encontramos con una patota de panameños que asistieron dispuestos a gozarse las fiestas como si fueran colombianos aún, en virtud de que todavía no le ha dado a nadie por ponerle fronteras a la amistad.

Pues bien, entre ellos estaba un amigo personal del “Tigre”, quién me contó que todos los días de los quince años que “El general” llevaba preso, él lo llamaba para enterarse de cómo estaban las cosas afuera. Sin embargo, me pareció que más que eso, era el gesto leal de un sujeto que decide convertirse en los ojos del oscuro ex mandatario, para sostenerle el ánimo y desde el otro lado de la reja ayudarlo a sobrellevar los pesados días colgados de su voz celular.
Me contó que rezaban juntos, que siempre preguntaba por los conocidos y que últimamente parecía estar más callado, como si ya no tuviera nada que decir. Que recordaba mucho los viejos tiempos y le pedía que le mandara libros y artículos personales de primera necesidad.

La fiesta siguió y de pronto se me acercó y me dijo: “El general quiere hablar con Usted”. Yo sorprendida por la petición pasé al teléfono sin atinar qué decir, más aguijoneada por la curiosidad que por cualquier otra cosa.
Su voz sonó lenta por el auricular y antes de que yo pudiera pronunciar palabra me dijo:
-Me han contado que usted es escritora
-Así es, soy escritora me llamo Marta y soy colombiana.
-Que bueno porque debe usted haber leído a Vargas Vila...
“Ya se hundió en la sombra eterna, en la tiniebla insondable, en el abismo infinito;
la fe cree ver el vuelo de las almas, en la región oscura de ultratumba, en un viaje mitológico hacia no sé qué lejano horizonte poblado de quimeras;
-Caramba, lo conoce bien no?
-Si, en estos días tan largos su poesía es una de mis compañías favoritas, lástima que en Miami no se consiguen sus libros, también he tenido tiempo para leer y releer la Biblia y meditar mucho sobre sus verdades.

Y así transcurrió una extraña conversación sobre sus autores favoritos, también me preguntó sobre los míos. Yo le di dos o tres nombres sin pensarlo demasiado y hablamos un poco más sobre ellos. Dejó claro que se había convertido en un voraz lector. Era una voz sin afanes, quizá porque el tiempo de la prisión no es el mismo que corre desbocado afuera.
-Quisiera regresar a mi país bajo la condición que sea.
Un silencio incómodo corrió como un escalofrío entre los teléfonos.
Finamente, no pude contenerme y le aventé la pregunta de rigor:
-“Se arrepiente usted de algo?”
-Uno solo puede arrepentirse de lo que no hizo. El resto ya es pasado.

A más de cinco años de aquella conversación, veo en las noticias que ha sido extraditado a Francia con sus 76 años a cuestas. Purgará una condena por el lavado de más de tres millones de dólares del narcotráfico en los bancos franceses.
Ya se alzan voces en Panamá. solicitando que sea repatriado una vez que termine su condena en Francia, para afrontar los cargos pendientes en su país.

Mientras miro su imagen encorvada subir al avión, solo se me ocurre pensar que hay pecados más grandes que el hombre que los comete y por lo tanto no alcanzan a pagarse en una sola vida. Ese parece ser el triste caso de Manuel Noriega ex dictador de Panamá. Allí quizá ya no haya celulares, que lo rescaten por momentos de la oscuridad de su nueva celda en la ciudad de la luz.

Friday, March 12, 2010

ENK CHILDREN´S CLUB EN NEW YORK



El ENK Children´s Club celebrado este fin de semana en New York fue para retailers, diseñadores, y vendedores de ropa infantil un evento sin demasiadas sorpresas. El coletazo de la recensión se dejó sentir en el tráfico de grandes compradores y aquí estamos con mi jefa, más muertas que vivas después de la maratónica preparación de nuestra colección. Ya se sabe que otoño no es la mejor de las estaciones en cuanto a ventas, así que bueno, lentas las visitas, las ventas, las ganancias, y así todo el dominó.

En compensación, el invierno decidió darse por vencido y dejó que el sol derritiera sus enaguas blancas, por lo cual, ya solo quedan los estragos de su friolento festín en las esquinas de los parques, donde nieve y barro envejecen en pequeños montoncitos ignorados por niños y adultos que ya salen a celebrar.
Pude darme el lujo de un paseo largo por el west side y ver como en Central Park se desentumen los patines, las bicicletas y las colas de los perros.

Desde nuestra habitación en el piso 46 del Millenium Hotel en pleno corazón de Times Square, el mundo es un grito de luces sobre el cielo. Ruge el siempre nuevo Lion King y la esfera muda con su reloj barroco del edificio de enfrente, contrasta con las paredes vivientes de los otros. New York de noche son dos palabras grandes.

En el show como en la vida hay cosas que no cambian: Chinos ofreciendo de todo, desde vestidos blancos de seda como para vestir un bebé en sus funerales, que por alguna extraña razón se vendían como pan caliente, sin que yo lograra entender porqué. Vestidos abarrotados de cristales, grabados, imágenes, a unos precios tan absurdamente bajos que no tienen competencia.
Judíos negociando las compras de la temporada con su grupo de asesores. Los miro atónita mientras pienso en mi preciosa tía Beatriz, con sus 83 años colgados hace tres meses de una sonda en el Mount Sinai a cuarenta calles del show. Stands de ropa igualita a las paupérrimas tiendas de los pueblos de mi país, al lado de vitrinas atestadas de estampados, prendas ecológicas, tenis y botas repletos de lentejuelas. Un puesto extraño de solo ropa negra para bebés, vestidos de peluche y un miserable café de Starbucks a 3.50 en la cafetería. Vestidos plásticos y transparentes, cobijas orgánicas, abrigos de lana con botones luminosos.

Por la noche en la esquina de Toy´s R Us, un negro gigantesco vestido de Batman se toma fotos con los turistas y da instrucciones para proteger la ciudad.

Ya es tarde, afuera el Hudson es una línea oscura de luces temblorosas. El show y esta visita mía a la magia neoyorkina y a mi adorada tía Betina que me cuestiona tanto sobre los que merecen vivir y los que no, son historia. Todo pasa, todo acaba. Queda atrás la estupenda cena en Carmine´s. Y aunque parezca mentira, contra muchos pronósticos médicos la vida sigue para mi, de regreso a mi Miami del alma, a casa, y seré otra vez Marta. No la de Brodway, no la fashion, ni la de la que recorre deliciosamente sola la gran manzana, sino la Marta de todos las noches en mi apartamento con una hamaca en el balcón para espiar el cielo.

Wednesday, January 6, 2010

LA VOZ MÁS SABIA DEL MUNDO

Bien, después de un silencio más largo que una semana sin carne, sin Uribe en los noticieros o sin otro desplome del Dow Jones y a pesar de otras hecatombes; escribo este post a petición de unas amigas colombianas con las cuales compartí una tarde de tertulia deliciosa y literaria en casa de mi amiga Maria Elisa hace unos meses. Antes de entrar en materia, quiero aclarar que no se trató de aquellas tertulias encopetadas en las cuales alguien habla de un autor y el resto come y toma trago, conversa sobre las desastrosas novedades del gobierno, del planeta o de su vida personal, que bien sea dicho de paso, da lo mismo. Y no me digan que no, fíjense y verán: “Como te parece la última de… (pongan en el espacio punteado el nombre del mandatario correspondiente a su país, del organismo internacional en discordia o la ONG pirata, de la firma de asesores inversionistas, comunidad religiosa, o pareja de turno) –continúe…


- Nononoooo, es que yo pensé que ya habíamos tocado fondo, pero mentira…la ley de Murphy se cumple y nos demuestra que toda situación es susceptible de empeorar” -y prosiga con la historia de su crisis personal, política, religiosa, o financiera que quiera comentar-.

Pero bueno, de vuelta a lo de la razón del post, los postres literarios desviaron a los asuntos cotidianos de la vida y a filosofar sobre la poesía, ruta por la cual se termina siempre en la especulación sobre cotidianidades y acerca de las pequeñas o grandes consideraciones que nos motivan a preguntarnos quiénes somos y para dónde vamos.

En fin, sobre la sabiduría profunda que da la experiencia y las duras lecciones aprendidas a veces a golpes de muro contra nuestros entumecidos cerebros.


En semejante escenario, yo expresé mi admiración por la que yo considero la VOZ más sabia del mundo: Esa que escuchamos en las grabaciones de los mensajes del imprescindible GPS moderno. Esa, que por más perdidos que estemos nos endereza el camino. Por más que no le hagamos caso, tomemos la ruta equivocada a conciencia de que contravenimos sus instrucciones, nunca pierde la compostura y segundos después de la metida de pata, nos responde con toda serenidad una sola y pacífica palabra: RECALCULANDO.

Acto Seguido nos entrega sin protestas, sin levantar una ceja y sin el consabido “te lo dije”, la siguiente coordenada de una nueva ruta, para llevarnos directico al objetivo correcto.

Sin necesidad de retirarnos cuarenta días en el desierto, sin dolorosos ayunos, sin largas cesiones de meditación….No importa si usted es de los descendientes de Moisés, que duró cuarenta años perdido en el desierto por aquello de NO PREGUNTAR, por no parecer ignorante o perder el control de que: Yo soy el que manda carajo.

Ella simplemente recalcula sin inmutase, las veces que sean necesarias. Qué sabiduría, qué propiedad, qué muestra tan certera de lo que es un corazón iluminado –aunque sea electrónico-. Ya quisiera para mí la misma entereza de esta sabia conciencia. Esa misma cordura, esa capacidad de reorientarse sin perder el estilo, sin parecer un pobre idiota que da tumbos en circulo como corcho en un remolino embarrándola siempre en el mismo punto, diciéndole a todos que si para no sacrificar su nivel de comodidad, que en términos menos amables lo convierten en un pobre g…..òn.


Volviendo a aquella tarde, estuvimos todos de acuerdo, en que de hoy en adelante, no habrá necesidad de inspirarnos en nuestros infalibles mandatarios para aprender ecuanimidad. En que no habrá santo más efectivo para tramitar nuestras plegarias, en que sale mas barato escuchar la única doctrina, reducida a una sola palabra poderosa y verdadera, un mantra con el nombre y la voz electrónica de Dios: RECALCULAR, más contundente que el OM, mas sonoro y de paso mas “in”.

Practíquelo y verá que no se equivoca. Cada vez que vaya a pronunciar un madrazo iracundo por algo que no le salió bien, recalcule y encamínese hacia lo que si desea. Cada vez que Uribito salga a hablar de otros 4 años, usted simplemente cambie el canal y sintonice uno de esos espectaculares documentales de Discovery donde enfoquen esas maravillosas y verdes planicies de esas que ya casi no quedan. Cada vez que su pareja le saque la piedra por la razón que sea, recalcule y haga por su lado lo que aconsejan los gringos, uno solo debe hacer lo que debe hacer.

Recalcule la dieta después de pecar mortalmente con el postre del almuerzo a mitad de semana, recalcule los pagos después de ver el saldo rojo de su chequera, o de recibir la tradicional llamada de los cobradores un domingo a las siete AM o de haberse pasado de copas y amanecer con un intruso en una cama desconocida, recalcule y siga sin detenerse, sin ofuscarse y sin ganarse el estrés mortal de la auto-culpa que le rompe la entrañas a punta de gastritis.


No le prometo que llegue bueno y sano a donde quería. Pero si puedo garantizarle que tendrá una existencia más placentera con el uso de esta fórmula, que se acerca mucho a lo que yo llamaría haber encontrado el secreto del Tao, la última verdad, que afirma que todas las experiencias son perfectas para llegar a la tan anhelada iluminación. Como quien dice en buen español, a un grado saludable de importaculismo, que nos permita sobrevivir sin extinguirnos entre tanto caos, en que llegar al paraíso en condiciones de disfrutarlo pareciera imposible.

Tuesday, December 22, 2009

LOS HIJOS INFINITOS

Por: Andrés Eloy Blanco

Cuando se tiene un hijo,

se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera,

se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga

y al del coche que empuja la institutriz inglesa

y al niño gringo que carga la criolla

y al niño blanco que carga la negra

y al niño indio que carga la india

y al niño negro que carga la tierra.

Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños

que la calle se llena

y la plaza y el puente

y el mercado y la iglesia

y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle

y el coche lo atropella

y cuando se asoma al balcón

y cuando se arrima a la alberca;

y cuando un niño grita, no sabemos

si lo nuestro es el grito o es el niño,

y si le sangran y se queja,

por el momento no sabríamos

si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño

que acompaña a la ciega

y las Meninas y la misma enana

y el Príncipe de Francia y su Princesa

y el que tiene San Antonio en los brazos

y el que tiene la Coromoto en las piernas.

Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala,

todo llanto nos crispa, venga de donde venga.

Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro

y el corazón afuera.

Y cuando se tienen dos hijos

se tienen todos los hijos de la tierra,

los millones de hijos con que las tierras lloran,

con que las madres ríen, con que los mundos sueñan,

los que Paul Fort quería con las manos unidas

para que el mundo fuera la canción de una rueda,

los que el Hombre de Estado, que tiene un lindo niño,

quiere con Dios adentro y las tripas afuera,

los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima

entreabiertos los ojos, como los niños de la guerra,

porque basta para que salga toda la luz de un niño

una rendija china o una mirada japonesa.

Cuando se tienen dos hijos

se tiene todo el miedo del planeta,

todo el miedo a los hombres luminosos

que quieren asesinar la luz y arriar las velas

y ensangrentar las pelotas de goma

y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda.

Cuando se tienen dos hijos

se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,

toda la angustia y toda la esperanza,

la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,

si el modo de llorar del universo

el modo de alumbrar de las estrellas.

Saturday, October 24, 2009

DIA 7...

Esta mañana
tus manos son blancos adioses en las alas de las garzas sobre el lago
adioses o bienvenidas...qué serán?
Miro como vuelas duplicado sobre el agua...
mi amor, mi blanco amor de esta mañana.
.
Casi alcanzo a ver la curva de tu espalda
semejar un escudo delante de mí sobre la cama,
de qué me separas?
de qué me proteges?
de quién me escondes?
a quién no me dejas ver?
la miro de nuevo y ahora es una montaña
quiero escalarte para ver tu otro lado
remontarte feliz, y victoriosa conquistar tu cima
dejarme caer en tus precipicios
para reiniciar maltrecha nuevamente tus secretos senderos.

Mi montaña lejana cubierta de bruma
no descansaré hasta clavar mi ondeante orgullo, allá,
en esa parte tuya, más alta
donde te pareces al cielo.

Tuesday, October 6, 2009

ZAMBA PARA DECIRLE ADIOS A TU FALDA....

A MERCEDES SOSA
Por: MARTA SEPULVEDA
Hoy vengo a decirte cuanto te me dueles....
porque fue tu voz rayo divisorio entre la Marta dormida y la despierta.
Porque te tragaste todos los truenos para pedirle a Dios que nada nos fuera indiferente y El te escucho negra preciosa.
Porque contigo aprendi a no temerle al miedo, a tocarle tu valiente tamborcito a la cobardia para que tarareara su ruidosa estupidez bien lejos de mi.
Tu falda alcanzo de puro ancha a superar el tiempo y el espacio para cobijarme desde tu argentina distancia. Este Domingo da lastima sabes? Es un festivo sin fiesta, sin motivo para celebrar, aunque tantas veces cantaste adioses que daban ganas de vivir...quiza porque no eran el tuyo.
Ahora cantas en la punta de la larga fila de exiliados que vuelven a su verdadera patria, como me hubiera gustado ir a tu lado encabezando la magia. Parte entonces con esa soledad acompanada que siempre estuvo contigo y nos dejaste de herencia, con el cuero asombrado y ronca de aplausos.
Vuela pues pesada mariposa, sal por la puerta grande de este mundo incomprensible sin mirar atras, no te haremos una estatua porque no cabrias...eres mito, leyenda adornada con poncho de colores inolvidables.
Si no creyera en lo que me cantaste a gritos a los quince anos, en lo que me repetiste mil veces con tu musica, en mi camino, en mi sonido, en mi silencio amiga, que cosa fuera yo mas que ese amasijo de cuerdas y tendones, un pedazo de carne ignorante y sin proposito. Pero no soy porque le crei a tu voz y te lo agradezco. Juro susurrarte emocionada con tus erres laaargas e inconfundibles, sobre la cuna de mis nietos cuando nazcan.
Mientras eso sucede, cantame tu nana negrita de mi alma, cantale a esta nina grande otra vez, tu caracola cancion que cuenta mis tristes amores hundidos en el mar. Yo prometo dormirme dando gracias a la vida por haber existido cuando tu exististe, porque existimos juntas en el tiempo de las cigarras, cuando creimos regresar vivas de todas las guerras.